El hambre, el dolor, el sueño, la desdicha, la critica, una sesión, las ideas, el silencio, todo puede comenzar o terminar en minutos. Quizá los más largos para algunos o los más cortos para otros; llenos de mucha agonía, emoción, frustración, ansias, y es que con el clic de la manija de la puerta todo se activa.
5:56 PM se abre la puerta y con el sonido entra el encargado anónimo que lleva todos los días a la misma hora las galletas, el ambiente se llena de incertidumbre; el profesor como si nada continua en la charla con el grupo que confabula en contra de él y la administración, comentando a viva voz o en silencio - las mismas de siempre-, - que ya termine el profe-.
¿Qué detiene a algunos a ponerse de pie?, ¿Qué impulsa a los otros a hacerlo?, no lo se, pero son solo esos minutos en los que los más aguzados se ponen de pie y en una lucha selvática sin piedad desmiembran la caja de galletas dándole muerte y en señal de triunfo levantan el contenido ganado, mientras los otros miramos. 6:00 PM
Unos presumen, muchos se quejan y otros se ríen, son minutos llenos de todo y a la vez de nada. Son mis cuatro minutos de libre crítica.
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